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miércoles, febrero 20, 2008

De vuelta al punto de partida

Hoy es mi último día en el buque… después de estar más de cinco meses navegando, a pesar de eso tengo la sensación de que me hubiese embarcado hace dos semanas y de hecho el equipo que me tocó en este embarco ha sido tan bueno que me quedaría un par de meses más… pero es hora de bajar y poner pies en tierra firme y acá estamos de vuelta al punto de partida de lo que fue esta travesía, San Antonio. Estamos fondeados a la gira hace dos días, sin considerar las cinco horas que estuvimos amarrados al sitio 2 en San Antonio… aproveché ese ratito que estaba libre para ir a comer con el contramaestre dos super completos gigantosos dinámicos, el otro tenía chucrut… salimos después de medianoche, volvimos a las 3.30 de la madrugada aprox… valió la pena… estaba feliz, de hecho ni me cepille los dientes esa noche para seguir degustando el sabor.




El Junior... hijo de un tripulante que se embarco con su señora y la otra hija... más desordenao que la cresta y muy llorón y barsa!!! jajajaja por culpa de este angelito me llevé un reto del Capitán en San Vicente... probando el pito del buque me pilló descuidao y se puso a tocarlo como loco... los que oyeron de tierra pensaron que el buque zarpaba sin previo aviso... se llevaron un buen susto.



El Fanta también conocido como "Don Che" junto al tercer ingeniero "Melame" y al que escribe "el Poeta" formabamos el elenco de Morande con Compañía del buque... aqui sale haciendo un baile sensual pa la cámara... jajajaj

Hoy en la mañana los tripulantes han bajado en lancha rumbo a sus casas después de haber fondeado el ancla nuevamente… la que en este rato debería estar trabajando muy despacio por la proa (algo así como muestra la foto).



A pesar de que este inusual silencio de máquinas, grúas y otras maniobras provoca una sensación de soledad en este día, la cual se acentúa más con el hecho de que sólo habemos unas 8 personas en el buque, el silencio de esta tarde de domingo en la que sólo se puede escuchar la suave brisa marina hurgando los caprichosos rincones de las estructuras navales, el golpeteo acompasado del oleaje contra el casco de acero, el sol iluminado la mar llana cuan espejo iluminado… a pesar de todo considero que ha sido uno de los días que más he disfrutado a bordo en este tiempo, quizás sea por el hecho de sentir que mañana estarás nuevamente en casa con los tuyos, que el peso de las responsabilidades a bordo se empieza a desvanecer sobre tus espaldas, que la mente se siente menos aprisionada dando más espacio al esparcimiento, al descanso… al volver ha plantearnos preguntas, reformular lo que ha sido nuestra vida hasta ahora, con lo bueno y lo malo… lo que nos depara para más adelante y en que pie estaremos para afrontarlo… en fin creo que ha llegado el tiempo de dejar de lado ese pragmatismo que me permite ir encarando de frente los nuevos desafíos, comprenderlos para irlos solucionando… es tiempo de salir momentáneamente de esta corriente abrumadora que suele imponer el mundo de hoy para dar lado a ese yo interior, a ese pequeño mundo del cual pocos conocen y ni siquiera el que escribe ha podido descifrar del todo... ahí vamos entonces después de casi un año navegando… y aun no puedo descubrir el lado poético de los buques, algo me dice que los navíos lo tienen pero no se como hallarlo… a ver si lo desentraño alguno de estos días… hay vientos de vacaciones, de comer pastel de choclo, de dormir hasta tarde… de respirar nuevamente los aires del sur… la tierra indómita de la Araucanía.

viernes, agosto 24, 2007

phase post stress

Hace un día soleado acá en Temuco, estoy de vuelta en casa antes de lo esperado y eso es bueno. Por motivos extraodinarios mi desembarco de M/V Don Raúl se adelantó, motivos relacionados directamente con el hundimiento de lo que hoy podría ser la nueva adquisicíon de la compañía... un bulkcarrier que fue traído del Japón y que sucumbió ante las inclemencias de un tifón. Afortunadamente los dos oficiales chilenos que fueron enviados a buscar el navío para familiarizarse con él fueron rescatados después de estar más de 4 horas en medio de alta mar... durante la noche; uno de ellos viendo como la chimenea del buque pasaba junto a él, perdiéndose para siempre en las profundidades del océano. Hubo 10 desaparecidos y aún no los encuentran a todos... esto habría sido a comienzos de Julio cuando estabamos en el puerto de Aratú, localidad cercana a Salvador Bahía.

Producto de este suceso extraordinario y lamentable hubo movimientos de personal en la compañía y muchos relevos se adelantaron para que la gente de planta que estaba en tierra no viera prolongadas sus "vacaciones"... y acá me tienen descansando en un mes de agosto que no ha sido del todo frío como lo fue junio y julio por lo que me han comentado con temperaturas que registraron bajas históricas... mientras yo caminando por las calles de Salvador Bahía con pinta baiana... chalas de capoeira, short y una especie de camisa estilo lana y el sol esplendoroso y noches templadas... se me calentó la sangre y no sólo por las mujeres de esas tierras!!! en realidad hacía bastante calor allá aunque las temperaturas más altas son en diciembre, la época lluviosa. Sin duda fue un embarco estratégico... me saqué el duro invierno de encima jejejeje.



Con respecto al trabajo, uffff en un buque hay mucho que hacer sobre todo si viene saliendo del dique; prácticamente hay que armarlo... en mi caso el bote salvavidas, el bote de rescate, la red de incendio, las estaciones de bombero, que probar motor del bote, presurizar circuito incendio, probar 23 mangueras para darte cuenta que sólo hay 5 malas y debes cambiarlas, que te das cuenta que la caja donde se guarda el equipamiento de salvataje del bote se le pasa el agua y que también debes arreglarla porque si llegas y metes las raciones alimenticias estás se humedecerán, zafarranchos, listas de chequeo, papeles, mantener al día el inventario de enfermería y atender a tus pacientes y en caso de que aparezca algún hipocondriaco decirle que le vas a hacer un lavado estomacal para que no hinche más!!!, implementar botiquines de cocina y sala de máquina... y peorrr si te dicen que de vuelta a Chile te toca una revista en la que prácticamente te dan vuelta el buque buscando deficiencias... y que a un día de la revista el motor del bote de rescate está con dificultades para partir y se debe chicotear al jefe de máquinas para que se apuren los caracoles con la reparación... que chorreo aceite y te ensuciaron el bote y que el aceite está derramando en la cubierta de embarque. La revista... en mi caso se hallaron tres observaciones que fueron solucionadas al otro día (pegar cintas reflectantes a los cascos de los botes, letreras de instrucciones de arriado de botes con letras más grandes que se mandaron a hacer letreros en acrílico, reparar la alarma de baja presión de aire del equipo de respiración autónomo de cubierta cosa que no me esperaba... las dos primeras sí), pero ante escazes de tiempo se debe priorizar lo más importante, que los equipos de salvataje y lucha contraincendio estén operativos... el resto son detalles.

Y dos días después de la revista te debes desembarcar y entregar el cargo al piloto entrante... actualizar inventario, de lo lindo!!! en 50 días de embarque hice lo que me podría haber tocado en un año, la suerte del que me relevó le tocó embarque super relajao!!!

Y me pasa que empiezo a sentir los efectos del stress al tiempo... puedo estar embaladísimo en lo mío y no siento agotamiento y duermo profundo en las noches... pero una vez que salgo de ese ritmo de vida y de trabajo y empiezo a vivir mis vacaciones la cosa cambia... los primeros 10 días me he dado cuenta que me he sentido tenso, algo ansioso como si estuviese reviviendo el ajetreo de los días de embarco... me duelen las piernas a veces y mis brazos los siento apretados.

Ahora estoy en la etapa post stress, me siento livianísimo como pluma y con ganas de estar todo el día viendo tele acostadito en la cama... y de caminar y comer sopaipillas, panqueques en fin siento que empiezo ya a disfrutar de verdad mis vacaciones... me puse al día con las cuentas y trámites pendientes, renové mi licencia de conducir hoy (si soy chófer de buques como no voy a serlo pa autos!!!), en la noche mi primo me invita a su fiesta de titulación, la otra semana voy a Valdivia a ver unos amigos... el finde que viene me voy de termas para rematar y espero no estar comiendo empanadas de buque pal 18!!!

Y estoy en espera de lo que será mi sexto buque... debe estar por Brasil, y ojala se cague lloviendo allá para que llegue después del 18 a Chile. Rememorando lo que ha sido este año navegao... y disfrutando mes de agosto, mes de gatos y de vacaciones.



sábado, junio 16, 2007

Cirugía de casco y alma... la historia de Don Raúl

Les presento mi nueva casa. Se llama Don Raúl. Este buque será mi hogar por unos 4 o 5 meses. Para mi es más que un buque, le he conocido por dentro y por fuera... me he sumergido hasta sus mismas entrañas corroídas por el oxido añoso de rincones ajenos a la luz... rincones destinados al lastre, pocas veces pisados por pies humanos siempre bañados por el alcalis de mares lejanos, casi ajenos para mi hasta hoy.



El quirófano es el Dique ASMAR en Talcahuano... abordan la nave un enjambre de cirujanos con cascos de diversos colores, asistentes equipados con máquinas que cortan el acero, que lo templan y deforman a voluntad, cientos de conductos que lo conectan a la energía de máquinas soldadoras, a la luz que le fue ajena a vastos rincones de su cuerpo por años.



Pasan los días y la nave adquiere mayor brillo...




Don Raúl nació en tierras orientales... tuvo varios dueños y varios nombres... hasta que un día arribo a costas de mi tierra y le nombraron con nombre de señor añoso... la razón no la tengo muy clara pero tiene un origen narcisista. Don Raúl siempre ha sido altivo... desde su concepción en tierras de samuráis... quizás heredó el caracter parco y sereno de estos personajes. Don Raúl nació en 1984, es decir que hoy debe tener unos 23 años, lo que es toda una vida, podríamos decir que este señor está en la etapa final de su vida productiva... quizás en unos 4 o 5 años más lo jubilen y lo manden con vacaciones de por vida a algún desguasadero en India o Bangladesh. Así serán sus días finales probablemente.


Pero a medida que pasan los días Don Raúl se revitaliza, recupera el fulgor del acero joven... se acuerda de esos primeros años de vida en los que era objeto de admiración de aquellos que lo pudieron conocer en ese tiempo... su nombre vibra al son de las maestranzas como canto de sanación...


Y me mira de reojo... indiferente, como si estuviese conciente de su transformación y se queda ahi silencioso, sereno... ante la perplejidad que causa en los marinos. Don Raúl es grande y lo sabe, ha soportado las bravezas del mar que aún vibran en su casco durante el silencio de la noche, se ha enfrentado al tiempo inexorable que deja cicatrices en su piel... Don Raúl no es sólo una estructura de acero... ha sido cobijo de marinos de diversos orígenes y de cada uno de ellos ha absorvido parte de su caracter...



Don Raúl tiene alma... y eso se siente. Estabamos a la gira en Ventanas, casi la mayoría de la tripulación bajó a tierra, nos quedamos unos pocos abordo. El recorrer los pasillos del buque, sus cubiertas sin encontrar a nadie, sólo el silencio del acero frío e indolente... Don Raúl tiene un alma solitaria, aquel día asi lo hizo sentir... nos hablaba con el silencio... y transmitía un gran vacío, como si reclamase a aquellos marinos que le habían dejado ese día... quizás los extrañaría, asi como uno extraña volver a su buque cuando se está mucho tiempo alejado del mar.



Don Raúl el errante solitario... un carácter que ha heredado de todos aquellos marinos que han encontrado cobijo en sus frías paredes, una especie de burbuja aislada de este mundo terrenal y también del de los muertos, un carácter que en parte yo también siento que estoy heredando... es extraña esta dependencia buque-marino, es un vaivén constante entre desear estar en tierra y querer volver a navegar. Pienso que es como el mar mismo, variable e impredecible... pero siempre ahí generando aquella atracción que cautiva a los marinos... es quizás la misma diosa Calipso que nos ha hecho suyos para siempre.


Y así al compás del acero renovado renace Don Raúl... se siente en el aire el nuevo ímpetu del casco refulgente como faro de luz en medio del oceano que acaricia su piel al canto de la suave brisa marinera del mar del sur.



lunes, julio 10, 2006

El llamado oceánico



"Rumbo a Chile y a días de desembarcarme, disfruto estos inolvidables ratos libres en los que la comunión con el mar y la naturaleza son plenas, sólo me basta un sextante y el crepúsculo... y el resto se lo dejo al horizonte y a los astros con sus primeras luces titilantes en aquella bóveda, luego todo es como un juego de magia "bajando las estrellas" a esa línea donde se une el cielo con el mar, donde la voz del viento se confunde con el canto oceánico, donde mi voz se pierde también en esta inmensidad... "entre el cielo y el mar"

28 de marzo de 2006


Y así se terminan ciclos y se inician otros, la vida es una espiral sin fin... y ahora se inician días de nuevos horizontes, vientos de cambio y de brisa marina llegan a mi... es como un llamado!!

domingo, julio 02, 2006

Lejanía



Un buque es un mundo aparte y singular. El único nexo que tienen con el mundo normal son los puertos. Un buque es una cultura errante y el intercambio de experiencias entre marinos y la gente de tierra y el ser testigo de costumbres tan distintas a las de uno es un fenómeno que resulta ser bastante interesante y particular. Por ejemplo, en un puerto norteamericano se pueden hallar buques con tripulaciones de orígenes tan diversos que van desde hindúes, filipinos, croatas, chinos, griegos, polacos... el ser testigo de este intercambio cultural es, sin duda, una experiencia invaluable.

Quizás el único denominador común entre tanta pluralidad de culturas de orígenes tan distintos sea el hecho de ser éste un mundo bastante solitario por lo general. Soledad que permite un contacto mas íntimo con uno mismo, disfrutar de cerca este contacto con el mar y su naturaleza cambiante, sus atardeceres de charlas que van desde temas tan "vanos" como hablar de mujeres (weno igual es un tema importante jaja) hasta temas de mayor profundidad y trascendencia (esos temas que lo hacen a uno "filosofar") siempre queda un tiempo para el relajo y el pensar. Por otro lado, esta soledad pesa sobre todo en navegaciones largas y distantes, singladuras que hacen extrañar poner pies en tierra... con respecto a esto último la convivencia y camaradería es bastante importante. Según mi experiencia me he sentido bastante afortunado hasta ahora y creo que esta relación que llevo con este mundo errante y milenario perdurará por un buen tiempo más... (si da para llegar a ser capitán sólo Dios lo dirá... jejeje)

Entre el cielo y el mar ... un bitácora de viaje.